• BReal

Chile expandió el PIB por el crecimiento en el consumo de bienes duraderos

S&P Global Ratings publicó en un artículo sobre el panorama económico para América Latina en 2021 que “las economías en la región se desempeñaron mejor de lo esperado durante el segundo trimestre”.



“Los sectores de servicios de la región fueron más resilientes a la variante delta de COVID-19 de lo que imaginamos. Las exportaciones también tuvieron un buen comportamiento, especialmente las materias primas (commodities). Aunque se proyectaba una leve contracción, el PIB promedio creció 0.1% intertrimestral en los seis países más grandes de América Latina Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú (LatAm 6).


La mayor sorpresa alcista fue Chile, que se expandió 1.0% intertrimestral debido principalmente a un crecimiento muy fuerte en el consumo de bienes duraderos (12.6% intertrimestral), impulsado por los permisos para retirar fondos de las cuentas individuales de pensiones”.


Esto provocó el aumento de la proyección de crecimiento del PIB de 2021, para LatAm 6 en medio punto porcentual a 6.5%, luego de contraerse 6.8% en 2020. Las proyecciones para 2022, y después se mantienen prácticamente sin cambios, ya que se observa que la región converge hacia su promedio a largo plazo de alrededor de 2.5% de crecimiento.


A pesar de que la región seguirá afrontando los mismos desafíos económicos estructurales previos a la pandemia como son un lento crecimiento de la productividad por una inversión baja e ineficiente, la región volverá a su nivel de PIB anterior a COVID-19 en promedio en el primer trimestre de 2022, lo que significa una recuperación generalmente más lenta que la de la mayoría de las principales economías del mundo.


De acuerdo con las proyecciones, Brasil, Chile y Colombia regresan a sus niveles de PIB antes de la pandemia en la segunda mitad de este año, México y Perú a principios de 2022 y Argentina hacia fines de 2022. Sin embargo, para fines de 2022, la región en promedio todavía estará alrededor de 4% por debajo de su tendencia del PIB prepandémico. La mayor parte de este 4% es producción que no se recuperará y se concentra principalmente en los sectores de servicios.


Si bien el COVID-19 no desaparecerá en el corto plazo, su impacto en el PIB está disminuyendo. Las empresas y los hogares se han ido adaptando más a la vida en pandemia, lo que ayudará a que la actividad continúe normalizándose. La misma lógica se aplica para las economías en América Latina que ya están operando cerca de lo normal en la mayoría de los sectores, especialmente aquellos que tienen una mayor participación del PIB. En otras palabras, el vínculo entre los eventos específicos de la pandemia y el crecimiento del PIB está disminuyendo y probablemente continuará haciéndolo en los próximos trimestres.

Noticias Destacadas