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¿Cómo nos están impactando la tecnología Blockchain y las criptomonedas?

¿Por qué nadie me invitó a la fiesta, por qué no me enteré?


Estamos viviendo un fenómeno muy similar a lo que fue la etapa de la revolución Internet de los años 1995-2000. Quién podría imaginar en el 2020, cuando la burbuja “.com” estaba reventando, que hoy absolutamente todo se haría en Internet, que empresas como Amazon, Microsoft o Google estarían dentro de las 5 empresas de mayor capitalización bursátil del mundo, o que Google se convertiría hasta en un verbo (googlear). Era simplemente impensable.



Después de haber vivido el proceso en esos años y haber intentado ser parte de la fiesta, sin saber cómo, lo que puedo ver hoy es que estos genios visionarios como Bill Gates, Jeff Bezos, Elon Musk, Steve Jobs, Larry Page, Serguéi Brin, Mark Zuckerberg, entre muchos otros, estaban imaginando y creando un mundo o mundos que para el resto de los mortales era ciencia ficción, eran los Supersónicos, era algo que simplemente no éramos capaces de imaginar, tampoco para empresas famosas de la época como Kodak y Blockbuster, por nombrar sólo dos conocidas por todos que quebraron.


Bueno, lo interesante es que ahora está pasando de nuevo. Algo de la magnitud de Internet o mucho mayor está ocurriendo ahora mismo y casi nadie puede entenderlo, es más, la mayoría desconoce siquiera que existe. Así como Silicon Valley en California, que ha sido el centro del conocimiento y emprendimiento relacionado a Internet y tecnologías afines, hoy existe Crypto Valley en Suiza, siendo la ciudad de Zug su centro.


Es difícil entender este fascinante fenómeno con nuestros paradigmas actuales. Con aquello que aprendimos sobre cómo funcionan las empresas, de finanzas, de valuaciones, de velocidad en la toma de decisiones, de cómo se mueve la bolsa y el mundo financiero, y de lo que se consideran números normales o aceptables de crecimiento, ganancias o rentabilidad. Cómo entender que una criptomoneda pueda subir 5% o 100% en un día cómo puede un activo digital subir su valor en más de 1000% en un año. Eso es simplemente impensable en nuestro mundo financiero y bursátil actual, donde un aumento de 5% diario es inusual, una ganancia de un 10% al año es considerada alta y un 150% al año es considerado una locura.


Qué nos pasa internamente cuando vemos que el Bitcoin pasó de costar USD $6,946 el 2 de enero de 2020, hace 15 meses, lo cual ya nos parecía una locura, a los USD $61.000 que se transa hoy 17 de abril de 2021, sólo por citar la criptomoneda más conocida. Bueno, la respuesta es: desconfianza. Simplemente nuestro cerebro piensa: es demasiado para ser cierto. Cómo puede una criptomoneda como DOGE que no tiene ningún sustento fundamental, que no sirve para nada, que nació como un chiste, subir desde USD $0,058 el día 5 de abril de 2021 a USD $0,36 al día de hoy 17 de abril (en 12 días aumentó casi 7 veces su valor), es simplemente incomprensible para nuestros cerebros, pero está pasando, éstos son sólo un par de ejemplos reales entre muchos otros.


Algo muy grande está sucediendo allá afuera, en un mundo que no entendemos y que está siendo liderado por mentes brillantes de menos de 30 años. No tapemos el sol con un dedo, tratemos de comprenderlo.


A raíz de todo esto, he estado estudiando y jugando el juego para entender cómo se juega, cómo se piensa en este nuevo mundo, cuál es el nuevo paradigma, validar qué tan real es, qué parte es especulación y cuáles son los fundamentos que hay detrás. Al mismo tiempo, participar de la fiesta un poco y tratar de entender cómo será en 3 años o más y ver cómo afectará a la industria real estate en la que hoy participo como proveedor de tecnología (www.breal.cl).


Entendamos por qué existe el dinero y cómo funciona hoy


Imaginen un mundo donde no existe el dinero. Las personas no lo necesitan en realidad, lo que necesitan son los bienes, alimentos y servicios para poder vivir. Por otro lado, cada uno de los bienes y servicios que consumimos las personas requieren otros bienes y servicios para su producción, y así sucesivamente hasta llegar a las materias primas básicas como por ejemplo, el cobre, el hierro, el petróleo, el trigo, la soya, las semillas y otras que se requieren para iniciar la cadena de producción.


Por otro lado, en cada etapa de la cadena de producción necesaria para producir algo, existen personas que trabajan en dichas empresas y organizaciones, las cuales, a su vez, necesitan obtener los bienes y servicios necesarios para vivir. Bueno, simplemente sería imposible andar haciendo trueque entre productos y servicios. Entonces, como solución apareció el dinero, el cual fue evolucionando a partir de elementos que eran aceptados por todos como “moneda” de cambio, tales como el oro, la plata o la sal. Sin embargo, guardarlos y transportarlos los hizo inmanejables y poco prácticos, surgiendo así el dinero en monedas, luego aparecerían los billetes de tela y papel. Estos eran más fáciles de transportar y guardar. Posteriormente, surgió el dinero electrónico o transacciones, el dinero plástico o tarjetas de crédito y muchas otras formas más de este tipo de dinero.


Por otro lado, cada país tiene su propia moneda controlada por el banco central del mismo y se establece una paridad o precio entre un bien y otro a través de una tasa de intercambio con la moneda local, por lo general, definida por la oferta y la demanda de cada producto. Por tanto, empezamos a ver el concepto de “red del dinero” o network pero que sólo sirve para intercambiar bienes y servicios dentro del propio país.


Así í como cada país tiene su propia network de dinero, existen dentro de cada network , los bancos y entidades financieras que crean sub-networks, integrando ecosistemas que, a su vez, conversan entre sí y conforman el sistema financiero que hoy usamos y conocemos.


Ahora bien, como cada país hace lo mismo, cada uno tiene su propia network y sub-networks de dinero con su respectiva moneda, con esto se generan miles de network alrededor del mundo, las cuales, a su vez, constituyen otras grandes networks de intercambio de dinero como ABA, SWIFT y bancos mundiales que le prestan dinero a los países y a los bancos.


Como pueden ver, hoy el dinero se mueve de una network a otra, de un país a otro, de un banco a otro, de manera electrónica. En cada una de esas transacciones, cada vez que el dinero pasa por una network, un banco o un intermediario cobra un costo por la transacción. Bueno, este es nuestro sistema financiero actual explicado de forma simple, en resumen, hay muchas networks gobernadas de manera centralizada e interconectadas entre sí, con la moneda como instrumento de intercambio.


…Y ¿qué es lo que está pasando ahora?


Lo que está pasando es que se están replicando cada una de estas redes o networks que conocemos, pero ahora de manera “descentralizada” en networks llamadas “blockchain” que se regulan solas. Bajo nuestro paradigma actual, nos cuesta mucho entender que algo tan complejo como una red de dinero se pueda auto regular.


Sobre esta red o blockchain descentralizada pueden ocurrir las transacciones sin tener una entidad central que valide su veracidad. La propia blockchain, que no es más que un código computacional que corre en miles de computadores o máquinas, se encarga de asegurar que cada transacción sea verdadera, que quien inicia la transacción existe y tiene el dinero, así como que ese dinero pasa a otra persona que también existe, es válida y recibe el dinero, sabiéndose en cada segundo qué persona tiene cada unidad de dicha moneda. Como esto no se puede hacer con el dinero actual conocido como Fiat, se inventaron las criptomonedas y los tokens.


Con esta lógica, estamos enfrente de un cambio de paradigma brutal, con consecuencias insospechadas. Estamos pasando de vivir por siglos en un mundo basado en la centralización de todo (cada cosa es controlada por una entidad, una empresa, una institución o un gobierno) a un paradigma donde el dinero y la representación electrónica de los bienes y servicios (tokens) se puede transar en un network totalmente descentralizado llamado blockchain, es decir, que nadie controla, en el cual existen ciertas reglas para asegurar la operación y robustez, y que, además, por su naturaleza es inviolable desde el punto de vista de la seguridad, ya que la información se encuentra replicada en miles de nodos o máquinas, por lo cual, si una transacción no es validada, es decir, si cada nodo no confirma la misma información, es rechazada y no ocurre dicha transacción. .


Esto explica por qué, hoy en día, existen cientos de nuevas criptomonedas, necesarias para poder operar en los cientos de network, de forma parecida a como cada país tiene su propia moneda que permite operar dentro de su territorio. De esta manera se empiezan a replicar una serie de organizaciones y empresas que existen en el mundo real, pero ahora en el nuevo universo blockchain. Por ejemplo, si me muevo de un país a otro necesito cambiar mi moneda por la moneda del país de destino para poder pagar y comprar cosas, para ello debo ir a una casa de cambio o un banco a cambiar un billete de una moneda a otra, o tengo que usar una tarjeta de crédito que acepta ambas monedas y que internamente aplica la conversión de una moneda a otra aplicando un costo por cada transacción. Ahora en el mundo blockchain puedo hacer esto mismo pero usando una moneda que puedo transportar con comisiones mínimas de un país a otro y cambiarlas en un Exchange o cajero a la moneda Fiat de dicho país. Incluso, ya existen tarjetas de débito en criptomonedas que puedo usar en cualquier parte.


Estamos en presencia de la creación de un nuevo mundo digital, similar a lo que pasó con Internet, pero a una escala mucho mayor. Cuando nació la Internet nadie era capaz de imaginar que nuestras identidades como personas o la de las empresas pasarían a la red, y que el no estar en la red sería como no existir. Así como la Internet es descentralizada y ha crecido exponencialmente siguiendo el efecto de red, en el nuevo mundo blockchain pasa algo similar.


Por otro lado, hay otro fenómeno increíble, la “tokenización”. Es la representación de literalmente casi cualquier cosa en su versión digital para poder transarla a la velocidad de la luz sin fronteras ni controles, como si fuera una criptomoneda.


Y para seguir sorprendiéndonos, existen los “Smart Contracts” que básicamente son acuerdos entre partes que se ejecutan solos dados los puntos definidos en el contrato. Por ejemplo, un contrato de arriendo que se cobra del arrendatario el monto de arriendo en la fecha pactada y le paga automáticamente al dueño y al property manager sin que nadie haga nada, y si no hay fondos en la billetera electrónica, no deja entrar al arrendatario a la propiedad. Como este ejemplo, hay miles, especialmente en el mundo financiero donde han aparecido empresas cripto denominadas DeFi (Decentralized Finance) que ofrecen servicios financieros que resultan impensables en nuestro mundo financiero tradicional, como pagarte altísimos dividendos por tus criptomonedas o prestarte dinero cripto con bajísimos intereses.


Hoy, las nuevas empresas de este nuevo mundo digital obtienen los fondos que necesitan creando tokens y ofreciéndolos a cambio de otras criptomonedas universalmente reconocidas como Bitcoin o Ether, de manera parecida mas no igual, a como las empresas tradicionales crean acciones y las venden. La diferencia es que las acciones te dan derecho a una parte del valor de la empresa, incluso, si tienes muchas, a un puesto en el directorio. Sin embargo, los tokens son, por lo general, un insumo necesario para operar dentro del network y no te dan derecho a propiedad ni toma de decisiones dentro de la empresa.


Además, se crearon los Exchanges como Binance, Coinbase y muchos otros para poder intercambiar las criptomonedas y tokens, creando un mercado que ya supera el trillón de dólares. Por cierto, hace unos pocos días (el 14 de abril de 2021) Coinbase salió a bolsa para transarse en el Nasdaq, siendo la primera empresa del mundo cripto en ser aceptada formalmente en el mundo financiero tradicional.


Ya hay estadísticas de nuevos multimillonarios, que figuran dentro de los hombres y mujeres más ricos del mundo, que basan sus fortunas en Bitcoin, Ether y otras criptos, y que, por lo general, rondan entre los 25 y 35 años, a veces menos. Es una nueva generación de multimillonarios que están surgiendo desde la nada y que no tenemos conciencia de que está ocurriendo. Son muchachos que, por ejemplo, compraron 100 BTC cuando valían USD $1,000 por un total de USD $100.000 los cuales valen hoy USD $6.300.000, esto ha pasado en los últimos 4 años y nunca nos enteramos de esta fiesta. Son números que nuestros cerebros, que operan en un paradigma anterior, no saben cómo procesar y, por tanto, los rechazan, indican que no es posible, que debe ser una mentira o una exageración pasajera. Sin embargo, este nuevo mundo es real y está pasando ahora.


¿Qué temas y preguntas se vienen por resolver?


Esto mismo ha pasado en todas las revoluciones que hemos vivido como sociedad, y la que más se le parece y ya sabemos cómo evolucionó, es la de Internet. Por ejemplo, la forma como se valoraban y valoran las empresas Internet en la mayoría de los casos no tiene nada que ver con los ingresos que generan. Hay empresas que se han vendido por USD $10 billones y no generan ingresos, no se parecen en nada a los cursos de finanzas que aprendimos en la universidad.


Dentro de los desafíos que veo de manera inmediata se encuentran los siguientes:

  • ¿Cómo los gobiernos y bancos centrales van a lidiar con criptomonedas que ellos no pueden controlar al mismo tiempo que sus propias monedas se devalúan?

  • ¿Cómo los gobiernos van a cobrar impuestos y si corresponde hacerlo, por las transacciones en criptomonedas?

  • ¿Cómo saber qué criptomonedas y cuánto de cada una puede tener una persona o empresa y en qué parte del mundo digital se encuentran?

  • ¿Cómo van a competir o transformarse los bancos ante los productos financieros DeFi que entregan rentabilidades 10 o más veces superiores sin barreras regulatorias ni fronteras?

  • ¿Cómo se adaptarán los sistemas contables basados en la centralización para registrar activos digitales que existen en la nube, fuera de la jurisdicción local?

  • ¿Cómo se adaptarán las leyes de los países para resolver las discrepancias en un entorno descentralizado y sin fronteras? ¿Hasta dónde podrá llegar la actual forma de legislar?

  • ¿Qué nuevos trabajos y profesiones se están creando?

  • ¿Cómo se van a adaptar los colegios y universidades para poder enseñar a las generaciones actuales el conocimiento que requieren?

  • ¿Cómo se van a modificar las relaciones entre padres e hijos que manejan un lenguaje y paradigmas que sus padres no entienden?

  • ¿Cómo los gobiernos y políticos van a lidiar con procesos de decisión como elecciones u otros que ocurran de manera descentralizada? Imaginen lo que pasaría si en la blockchain 1000 millones de personas estuvieran de acuerdo en destituir a un presidente de un país y ejercer acciones conjuntas al mismo tiempo.?

  • ¿Cómo van a lidiar los países con la creciente polarización del conocimiento y la riqueza entre las personas?

  • Al tiempo que millones de personas se quedarán sin trabajo ¿cómo harán los gobiernos e instituciones para reconvertir a sus ciudadanos y darles herramientas y un espacio donde puedan coexistir dentro del nuevo ecosistema mundial hiper tecnologizado que se está creando?

Estas y cientos de preguntas más no tienen respuestas claras ni únicas, con lo que se abre un mundo desconocido y fascinante de posibilidades. El paradigma de la descentralización y digitalización a todo nivel que está partiendo principalmente en el mundo financiero, nos brinda posibilidades que van más allá de nuestra imaginación.


Los invito a expandir sus mentes y tratar de entender hacia dónde nos puede llevar este nuevo mundo y tomar conciencia de las oportunidades y amenazas que nos lleva a enfrentar este naciente paradigma de la descentralización.


Roberto Anrique, CEO, BReal, www.breal.cl

17 de abril de 2021


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